Ciertos días ellas prefieren los meros machos

Durante la fase fértil de su periodo, las mujeres se sienten más atraídas hacia hombres con rostros muy masculinos, reporta nuevo estudio, una señal de la búsqueda de calidad genética.
Por: Ramiro Velásquez Gómez

A lo mero macho. Rostros rudos, bien masculinos, es la debilidad de ellas, al menos cuando están en la fase fértil de su ciclo.

Estén en unión estable o no, parecería ser el sueño de las mujeres, de acuerdo con un nuevo estudio.

En Evolution and Human Behavior , Steven Gangestad y Randy Thornhill de la Universidad de New Mexico y Christine Garver-Apgar, del Institute for Behavioral Genetics presentaron el tema.

Un paso más en la comprensión de cómo la selección sexual humana ha evolucionado en el tiempo y cómo los vestigios se observan hoy.

Tal parece que cuando sus parejas no son la quintaesencia de la masculinidad, mujeres en la fase fértil del ciclo son más dadas a fantasear con un hombre bien masculino que aquellas que están unidas a uno de esas características; pero quienes están con alguien bien masculino no necesariamente resultan atraídas a su pareja, había demostrado hace poco otro estudio de la Universidad de Colorado en Boulder.

La inteligencia del hombre, determinaron los investigadores, no tiene efecto en la presencia de aquellas fantasías, situación que intriga.

Un rostro masculino es aquel con una barbilla algo pronunciada, mandíbula fuerte, ojos pequeños y cejas bien definidas.

El estudio de la sexualidad humana ha sido campo fértil para los estudios en las últimas décadas.

Un cuerpo creciente de trabajos ha demostrado que las preferencias de pareja de la mujer cambian durante el ciclo ovulatorio. Cuando están en el punto fértil, son más atraídas hacia caracteres masculinos (rostros, voces, cuerpos) una conducta socialmente dominante y olores del hombre relacionados con la simetría corporal y la dominancia social.

Otras investigaciones han mostrado que, en promedio, las mujeres con compañero sentimental reportan una fuerte atracción sexual a hombres diferentes durante la fase fértil del periodo, en especial si su pareja carece de los rasgos que una mujer en estado fértil prefiere.

No quiere decir que los menos masculinos no sean atractivos como compañeros permanentes. “Cuando ellas califican el grado sexy de un hombre, es cuando muestran el cambio”, indicó Gangestad. “Si califican el grado de atracción para una pareja a largo plazo, no lo muestran”.

El grupo entrevistó 66 parejas heterosexuales en las que la edad de las mujeres iba de 18 a 44 años y cuya relación iba de un mes a 20 años. Nueve parejas estaban casadas.

El estudio es el primero, según los autores, en confirmar en parejas reales que el interés por rasgos masculinos tiene un pico durante la ovulación.

“Los efectos de la masculinidad facial y la atracción encuadra en un gran cuadro que ha emergido”, explicó Garver-Apgar.

En ocasiones, se ha encontrado que ellas hallan muy atractivos a los inteligentes, pero los hallazgos sobre el particular no han sido concluyentes.

Los estudios, como se observa, han aportado un cúmulo creciente de evidencias acerca de que las mujeres, cuando más fértiles, miran hombres que muestren señales de poseer calidad genética. En ese sentido, un rostro bien masculino sugiere esa cualidad genética.

El que no se fijen en la inteligencia es, por lo tanto, una sorpresa, pues esta se correlaciona, según evidencias, con una buena calidad genética.

Más investigación se requerirá para dilucidar el efecto de la inteligencia durante la fase de fertilidad en la mujer.

Los misterios de la sexualidad humana se conocen poco a poco. Y aunque falta mucho por investigar, también hay hallazgos que se deben confirmar.

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La discusión del celo femenino

Los biólogos evolucionarios han documentado que las mujeres son más selectivas cuando están en la fase fértil. La libertad de escoger pareja es mayor dado que esa etapa del periodo no muestra evidencias externas, como sí se presenta en otros primates.

Durante la segunda mitad del siglo pasado prevaleció el concepto de que las mujeres no experimentan celo, ese periodo en el cual otros primates muestran su fertilidad con sus genitales hinchados.

Algunos estudios sugieren que las hembras humanas no han perdido del todo los remanentes del celo. Gangestad y Thornhill creen eso y que tal condición se manifiesta en la atracción por rasgos asociados con la calidad genética, con lo que la fase fértil sería distinta a la infértil del ciclo menstrual.

Fuente: Elcolombiano.com